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Club de lectura Los Arenales de la Biblioteca Central de Cantabria

 Estatua: Gerardo Diego 

Recomendación:   José Hierro “Agenda”

José Hierro del Real falleció hace veinte años y nació hace cien. Lo hizo en Madrid, pero  su obra se vinculó siempre al norte, al mar, a la libertad y a la dignidad de lo sencillo, de  lo humilde, en la verdad de las cosas pequeñas que nunca mueren, como su legado  poético, más vivo que nunca.  

La influencia de Gerardo Diego pesa en el poeta. Versos humanos logra emocionar al  joven Hierro, hacerlo sentir la llamada de la poesía. Decía Hierro que su influencia estaba  presente en la musicalidad latente de sus versos, porque las cabriolas que hay en libros  como Con las piedras, Con el viento, nacen de la imaginería musical  de Imágenes y Manual de espumas del gran Gerardo Diego. 

Gerardo Diego dividió su creación poética en dos grandes apartados: los poemas de  bodega y los poemas de azotea. Estos últimos corresponden a su etapa creacionista y  reúnen la poesía menos apegada a la realidad. Por otra parte, los poemas de bodega, es  decir, aquellos construidos ajustándose a la métrica tradicional y con temática más  realista o figurativa. 

Curiosamente, Pepe Hierro también dividió su poesía en dos bloques: reportajes y  alucinaciones. Entre los primeros, se encuentran sus versos más realistas, mientras que, en las alucinaciones, tienen cabida aquellos más cercanos a la ensoñación. De Agenda

uno de sus libros de poemas más conocidos, dice el poeta Juan Antonio González Fuentes  que la mayoría de sus poemas son una lograda simbiosis de ambas poéticas, la del  reportaje y la de la alucinación, pudiéndose hablar así de «reportajes alucinados».  Es por todo lo dicho hasta aquí, que entendemos que a Gerardo Diego le gustaría leer el  libro de poemas Agenda de su discípulo y amigo José Hierro.  


Para concluir y, atendiendo a la ubicación de la estatua objeto de esta propuesta, hay una  anécdota que dice que a Gerardo Diego no le gustaba el pirulí de Peña Cabarga y que  cada vez que paseaba por el muelle de la ciudad se tapaba la cara para evitar  contemplarlo. Resulta paradójico por ello que la escultura de Ramón Muriedas se haya  ubicado y orientado precisamente dirigiendo la mirada del poeta en esa dirección.

Feria del libro de Santander y de Cantabria